martes, 5 de agosto de 2008
LA SEÑORITA FINITA
Mientras la señorita Finita, era una nena, siempre pudo vestirse a la moda, usaba minifaldas, tops y bikinis, llevaba toda su ropa con infinita gracia y con su sonrisa disimulaba como nadie los rollitos. Pero la señorita Finita creció y empezaron sus problemas:
-. Quisiera un vestidito rosa como ese que esta en vidriera.
-. ¿En que talle?.- contestaba la vendedora con cara de vendedora.
-. No sé, como para mi.- contestaba la señorita Finita.
-. ¡Ah, no!, como para vos no tenemos.- y sin pestañear con su cara de vendedora se iba a atender a otra clienta.
Durante un tiempo, consiguió estar a la moda aún a costa de caminar mucho, no era “finita”, pero tampoco era el “monstruo deforme de las cavernas”, pero mes a mes, año tras año, los talles se iban angostando a medida que la señorita Finita se iba ensanchando.
La señorita Finita, se puso de novio con un muchacho muy bueno y cariñoso y luego de un tiempo, él le propuso casamiento. Grande era la alegría de la señorita Finita, porque estaba muy enamorada de su novio.
A partir de ese momento se dedicaron con mucho tesón a la organización de todo lo relacionado a comenzar una vida juntos; compraron un departamentito hermoso y muy luminoso en Ramos Mejía que los padres, abuelos y tío de ambos se encargaron de amueblar. Quedó para el final el tema que mas preocupaba a Finita, desde que su novio le había propuesto matrimonio, ella recorría las grandes tiendas buscando el vestido de sus sueños. Y en cada local que entraba, ya fuera de shopping, ya fuera de grandes centros comerciales, se repetía el mismo diálogo:
-. Querría probarme un vestido como el de la vidriera.- solicitaba la señorita Finita con su mejor sonrisa.
-. Lo siento.- respondía la vendedora con cara de vendedora-. No tenemos talle para vos.
Fue entonces cuando la señorita Finita al borde del llanto tomó una determinación. -. Voy a hacer honor a mi nombre.- se dijo.- y antes de mi casamiento voy a ser finita de verdad.
Y abandonó entonces las tostadas con manteca y mermelada de higos y, en cambio, empezó a masticar zanahorias, dejó de sentarse en la plaza para oír el canto de los pájaros mientras comía pochoclo y lo reemplazó por un walkman mientras caminaba en la cinta de un gimnasio. Y la señorita Finita efectivamente comenzó a afinarse, perdió kilos pero, extrañamente también perdió la sonrisa. Su novio empezó a preocuparse, a él no le importaba si la señorita Finita, era finita o gruesita, él la amaba por todo lo demás y mas que nada por su sonrisa, que parecía siempre un rayo de sol en medio de una tormenta.
Su preocupación se transformó en temor cuando la señorita Finita cayó en cama. Llamaron a muchos médicos, le hicieron mil análisis y nada, la señorita Finita no padecía ninguna enfermedad conocida.
Apareció entonces la tía Cata, que tenía como cien años, tomó la mano de la señorita Finita, la miró a los ojos y sentenció:
-. Esta chica no está enferma, solo está triste.-
Todos se miraron intrigados, ¿por qué estaba triste?, se iba a casar con un buen muchacho, tenía su casa y trabajaba en lo que le gustaba, ¿qué mas podía pedir?.
La tía Cata pidió a todos que las dejaran solas y entonces la señorita Finita habló:
-.¿ Por qué me llamaré Finita si no lo soy?, yo quiero un hermoso vestido de novia, pero también quiero comer pan con manteca y mermelada de higos, y sentarme en la plaza a escuchar el canto de los pájaros mientras como pochoclo y... empezó a llorar muy suavecito.
La tía Cata que además de vieja era muy sabia, dijo:
-. ¿ Y cual es el problema? ¿Ahora ser una muchacha saludable es un motivo de vergüenza?, en mi época una novia que comía bien, era muy apreciada, estaría sana y fuerte para cuando quisiera ser madre. Le pediré a doña Carmen la modista de mi barrio, que te haga el mas hermoso vestido que puedas imaginar y le voy a ordenar a tu madre que te traiga ya mismo un rico café con leche con pan, manteca y mermelada de higos.
Y así fue como Finita, se casó llevando el vestido de novia mas hermoso que hubiera imaginado, había recuperado peso y no estaba para nada finita, pero su sonrisa tan característica no la abandonó en toda la ceremonia agradeciendo. La tia Cata en primera fila no dejaba de reir y pensar que nunca había visto una novia mas hermosa y feliz.
viernes, 27 de junio de 2008
MI GATO COME BROCOLI
Este que vez acá es Maui, mi gato. Así como se lo ve ahora, gordo y esponjoso, cuesta
creer que cuando era cachorro era así de flaquito y raquítico.
El problema con Maui bebé, era que no quería comer.
Probé con leche, probé con miel y ... nada, no comía.
-. Un gato come bofe.- me dijo mi abuela.
Bofe compré y bofe no comió.
-. Un gato come polenta, - me dijo el vecino de al lado.
Polenta le hice y polenta no comió.
-. Un gato come pollo.- me dijo la vecina de enfrente.
Pollo le di y pollo no comió.
-. Por favor.- dijo el veterinario.- todo el mundo sabe que un gato come alimento balanceado.
Alimento balanceado le ofrecí y alimento balanceado no comió.
-.¿Quién no sabe que un gato como carne cortada en trocitos?- dijo el carnicero
Carne en trocitos corté y carne no comió.
Estaba desesperada. Yo preparaba comida y mi gato no la quería. Un mediodía mientras cocinaba brócoli, Maui comenzó a olfatear, al momento de sacar el brócoli del fuego, mi gato saltó a la mesada y sin pedir permiso comenzó a mordisquear las flores del brócoli. Nunca lo había visto comer con tantas ganas. No solo las flores, también se comió los cabitos, con tanto entusiasmo que se cayó dentro de la olla.
La cuestión, es que como Maui venía con hambre tan atrasado le dejé comer todo el brócoli y yo me preparé dos huevos fritos.
A la hora de la cena no tenía más brócoli para ofrecerle así que mientras hervía unas chauchas, traté de insistir con la comida balanceada. Maui olfateó y cuando yo colé las chauchas volvió a subir a la mesada y se comió una a una las chauchas aún calientes. Me fui a dormir con un café con leche y un pan con manteca en el estómago que era lo único que tenía en la heladera.
Mientras me acurrucaba en la cama y Maui saltaba a dormirse conmigo, me di cuenta de que si a mí me preguntaban que comía un gato iba a contestar con seguridad:
-. Un gato come brócoli y chauchas también.
martes, 24 de junio de 2008
A PARTIR DE HOY
jueves, 22 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
SER DE BOCA ES FACIL
Porque a pesar de que perdemos goles imposibles, regalamos puntos a los últimos de la tabla y vendemos a las figuras apenas surgen, ser bostero es una alegría eterna; despertar y saber que uno es hincha de Boca dibuja instantáneamente una sonrisa en la cara.
No importan los resultados, porque al final del día ser de Boca es suficiente recompensa
domingo, 30 de marzo de 2008
OTOÑO
Ahora bien, ¿hace lo mismo con los señores heterosexuales mayores de 35 solteros/separados/viudos, dejando en las veredas solo a los niños a los ancianos a los gays y a los casados?
Si no es así, ¿están estos especímenes en vias de extinción como los pandas?
martes, 18 de marzo de 2008
LUEGO DEL CARIBE
¿que es lo que me espera en estos 9 meses que faltan?
voy a ser tía dentro de 5, voy a ver a Lenny Kavitz dentro de 1, mi hermana cumple 40 dentro de 7, yo un año mas dentro de 9.
Lo demás es una incognita...
¿no esta bueno eso?